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Desde el primer
Adán que vio la noche
Y el día y la figura de su mano,
Fabularon los hombres y fijaron
En piedra o en metal o en Pergamino
Cuanto cin~e la tierra o plasma el suen~o.
Aquí está su labor: la Biblioteca.
Dicen que los volu'menes que abarca
Dejan atrás la cifra de los astros
O de la arena del desierto. El hombre
Que quisiera agotarla perdería
La razón y los ojos temerarios.
Aquí la gran memoria de los siglos
Que fueron, las espadas y los héroes.
Los lacónicos símbolos del álgebra,
El saber que sondea los planetas
Que rigen el destino, las virtudes
De hierba y marfiles talismánicos,
el verso en que perdura la caricia,
la ciencia que descifra el solitario
Laberinto de DIos, la teología,
La Alquimia que en el barro busca el oro
Y las figuraciones del idólatra.
Declaran los infieles que si ardiera,
Ardería la historia. Se equivocan.
Las vigilias humanos engendraron
Los infinitos libros. Si de todos
No quedara uno solo, volverían
A engendrar cada hoja y cada línea,
Cada trabajo y cada amor de Hércules,
Cada lección de cada manuscrito.
En el siglo primero de la Hégira,
Yo, aquel Omar que sojuzgó a los persas
Y que impone el Islam sobre la tierra,
Ordeno a mis soldados que destruyan
Por el fuego la larga Biblioteca,
Que no perecerá. Loados sean
Dios que no duerme y Muhammad, SU Apóstol.
JLB.
Nota del autor:
Alejandría, 641 AD Omar contra toda verosimilitud, habla
de los trabajos
de Hércules. No sé si cabe recordar que es una proyección
del autor. La
verdadera fecha de ese hecho real es 1976, no el primer siglo de
la Hégira.
JLB.
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